La Epicondilitis o Codo de tenista

TODO LO QUE DEBES SABER ACERCA DE LA EPICONDILITIS (Codo de tenista)

La epicondilitis es una enfermedad que afecta a la zona externa del codo, también llamada epicóndilo y cuyo síntoma principal es el dolor.

También conocida como la enfermedad del “codo de tenista”, esta patología es una de las más frecuentes en deportistas, aunque no es extraño que afecte a otras personas que practiquen alguna actividad que le lleve a la lesión.

En las siguientes líneas conocerás mucho más acerca de este tipo de patología, así como sus diferentes tratamientos.

¿Por qué ocurre la epicondilitis?

La epicondilitis consiste en una inflamación de los tendones epicondíleos, que son los encargados de unir los músculos del antebrazo y la mano con el epicóndilo en la zona lateral externa del codo.

Esta musculatura es a su vez la encargada de controlar los movimientos esenciales de la mano.

El uso repetido de estos músculos, genera pequeñas lesiones en el tendón que con el transcurrir del tiempo se convierten en irritación y dolor.EPICONDILITIS

Cualquier tipo de rutina o actividad que involucre la torsión de la muñeca de manera repetida puede generar epicondilitis.

Por ejemplo, profesionales como los obreros, los pintores, los carpinteros, electricistas o los mecánicos, son personas que se encuentran propensas a sufrir esta lesión debido a que siempre repiten los mismos gestos con la mano y el codo.

Las personas que pasan mucho tiempo frente al ordenador con la mano en el ratón también pueden sufrirla.

De lo anteriormente expuesto se puede resumir que el uso excesivo de la musculatura del antebrazo, así como comprometer el brazo a posiciones forzadas ocasiona la epicondilitis.

Los tejidos blandos en estas condiciones presentan problemas en su funcionalidad, generando micro roturas, desgarros musculares o incluso puede haber una degeneración de las fibras de los tendones.

A pesar de que no es una lesión exclusiva de un grupo o género determinado, la epicondilitis puede darse entre los 35 y 55 años de edad, debido al desgaste muscular que ocurre en ese período.

Síntomas y diagnóstico de la epicondilitis

El principal síntoma que acompaña la aparición de la epicondilitis es un dolor en la cara externa del codo que se extiende al antebrazo y que aumenta en intensidad producto de la presión y el mal uso de los músculos.

Sin embargo, existen otros síntomas que permiten hacer un diagnóstico efectivo de la patología, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • Dolor a la extensión de la muñeca y en la zona del antebrazo que impide la correcta funcionalidad de esa zona.
  • Dolor a la palpación del epicóndilo.
  • Dolor ocasionado por acciones simples como agarrar una taza de café, una jarra con agua o elevar objetos.
  • Dolor al ejecutar golpes de revés en deportes como el tenis o el pádel.
  • El dolor disminuye en las noches o cuando el brazo se encuentra en reposo.

El profesor Franco Bonafonte, perteneciente al Servicio de Medicina del Deporte adscrito al Hospital Universitario Sant Joan de Reus en Tarragona, afirma que en caso de presentar síntomas de epicondilitis, debe realizarse un diagnóstico diferencial al paciente con otras enfermedades que suelen estar acompañadas de los mismos síntomas, tales como la artropatía húmero-radial, la compresión radicular posterior o el dolor del epicóndilo de origen cervical.

La delimitación de la extensión que pueda tener la lesión se aplica con pruebas clínicas como las radiografías, la ecografía o inclusive la resonancia magnética en caso de que el especialista, no se sienta conforme con los resultados de los primeros análisis.

[maxbutton id=”1″]

¿Cuáles son los tratamientos para la lesión?

El propósito inicial cuando se trata la epicondilitis es la eliminación del dolor y la inflamación. Existen diversas posibilidades que varían según lo que el Fisio-osteopata considere lo más apropiado, destacando las siguientes:

  • Medicamentos: por lo general suelen indicarse fármacos antiinflamatorios y no esteroideos, cuya administración se da vía oral en forma de cápsulas o comprimidos. Sin embargo, existen cremas, ungüentos o geles que contienen los mismos componentes.
  • Reposo: la estabilización y el reposo de la articulación suele ser una de las soluciones más indicadas para la epicondilitis, cuando la lesión no posee mayor extensión. El reposo consiste en reducir las actividades que ocasionen el dolor, así como disminuir considerablemente el tiempo de actividad y el esfuerzo.
  • Fisioterapia y Osteopatia: técnicas como la “terapia del dolor”, la aplicación de calor o frío en la zona afectada, las terapias de choque, los láseres, masajes, estiramientos, manipulaciones, la electroterapia o la realización de ejercicios, son una excelente opción. Sin embargo, se trata de procedimientos que no superan terapéuticamente a otros tratamientos para la epicondilitis.
  • Mesoterapia: Consiste en la aplicación de una inyección con productos homeopáticos a nivel local, para bajar la inflamación y favorecer la cicatrización del mismo. Es un método muy eficaz que no tiene contraindicaciones.
  • Ergonomia: para nadie es un secreto que prevenir es mejor que lamentar, por ello se debe limitar los movimientos que ocasionan esta lesión. ¿Cómo lograrlo? A través de un estudio de la ergonomía en la oficina y los puestos de trabajo que no solo evitaría este tipo de lesiones sino otras relacionadas con otras articulaciones y zonas musculares importantes del cuerpo.
  • Infiltración: este procedimiento suele ser el más complejo después de la cirugía, y consiste en la aplicación de una inyección local de corticoides con o sin anestesia local. Este tipo de procedimientos alrededor del epicóndilo suelen resolver de manera efectiva el dolor durante varias semanas e incluso meses, sin embargo, la molestias pueden aparecer en el futuro. Las infiltraciones recomendadas para estos casos ascienden a 3 sucesivas, con intervalos de una semana entre cada una. Es importante aclarar que existe riesgo de rotura local en la inserción del tendón y que puede elevarse con el número de infiltraciones.
  • Cirugía: este procedimiento es la última alternativa que se recomienda para la epicondilitis, en aquellos casos donde los tratamientos anteriormente mencionados no dieron resultados satisfactorios. Se puede realizar mediante una incisión abierta o a través de la artroscopia. Se realiza la sección quirúrgica del tendón del músculo extensor carpi radialis brevis a nivel de su inserción en el epicóndilo. Este procedimiento se conoce con el nombre de tenotomía, y su realización suele darse bajo anestesia local o general.

 

Deja un comentario

Close Menu
A %d blogueros les gusta esto: