UN PROBLEMA COMÚN: LA CERVICALGIA

CERVICALGIA: UN PROBLEMA MÁS COMÚN DE LO QUE PENSAMOS

Desde nuestra clínica de fisioterapia en ALICANTE hemos observado que en pleno siglo XXI, donde pasamos más de dos horas al día (de media, casi siempre es mucho más) mirando el smartphone, la tablet o PC, es difícil (por no decir imposible) encontrar a alguien que nos diga que no le duele o molesta el cuello.

La cervicalgia es uno de los problemas de salud por el cual los pacientes acuden con mayor frecuencia a las consultas de Osteopatia y Fisioterapia.

Su aparición suele estar asociada a sobrecargas a nivel muscular ocasionadas por rutinas, hábitos nocivos o algunas posturas cotidianas que ocasionan el dolor de cuello característico.

En esta ocasión te contaremos todo lo que necesitas saber acerca de esta lesión, sus múltiples causas, diagnóstico, síntomas y tratamiento.

¿Por qué se presenta el dolor de cuello o cervicalgiacervicalgia

Sea de forma repetida o en pocas ocasiones en nuestra vida, todos de alguna u otra forma hemos sufrido de un dolor de cuello.

Este síntoma suele conocerse como cervicalgia.

Se trata de una lesión que a pesar de presentarse siempre con el mismo síntoma, se asocia a una gran variedad de detonantes, como lo puede ser una posición incorrecta al dormir, el estrés acumulado en los músculos, malas posturas o ausencia de ergonomía en los puestos de trabajo, o simplemente la realización de alguna actividad física de manera excesiva.

A pesar de esto, en muchas ocasiones la cervicalgia puede estar acompañada de otro tipo de síntomas, tales como el dolor de cabeza o cefalea, los mareos o incluso la debilidad.

Durante muchos días pueden ser persistentes estos síntomas, impidiendo que se desarrollen de forma correcta las actividades diarias.

El grado de intensidad de la cervicalgia por lo general se clasifica según la intensidad del dolor o la duración de la patología:

  • Cervicalgia aguda: se caracteriza por un dolor agudo del cuello que puede extenderse a la zona de los brazos. También denominada torticolis, que suele aparecer de forma repentina, limitando los movimientos del cuello que son producidos habitualmente por una contractura o espasmo muscular.
  • Cervicalgia crónica: a diferencia de la cervicalgia aguda, este tipo de dolor de cuello se puede extender por más tiempo. Las causas de este tipo de cervicalgia se asocian a protusiones discales o a la enfermedad conocida como estenosis espinal.

En ocasiones la cervicalgia se resume a un dolor focalizado en el cuello que luego se extiende a los brazos, la espalda o la cabeza.

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La persona afectada por lo general presenta hormigueos y adormecimiento de los dedos de la mano, cefalea, dolor irradiado hacia los miembros superiores, alteración del control muscular voluntario o incluso presentar náuseas.

Esta lesión puede presentarse por anomalías en las partes blandas, los músculos, ligamentos o nervios, así como también en algunas vertebras y articulaciones.

Las personas que han sufrido traumatismos o deterioro progresivo en la zona cervical, también resultan propensas a padecer este problema.

Otra causa común de la cervicalgia es el envejecimiento, que ocasiona un deterioro o trastorno degenerativo como la osteoartritis, artrosis, osteoporosis o la estenosis espinal.

Este tipo de problemas afectan la movilidad de las articulaciones ocasionando debilidad y gran dolor.

De igual manera no puede descartarse la presencia de una infección, tumores o fracturas cuando se trata la cervicalgia.

Por ello es que decimos que se trata de un problema común, porque las causas son comunes a cualquier género y edad.

¿Cómo se diagnostica la cervicalgia?

Para realizar un diagnóstico correcto de la cervicalgia es necesario contar con una historia clínica que abarque la sintomatología cervical.

Debe realizarse una exploración a nivel clínico a través de la evaluación de la postura, la funcionalidad de la columna cervical a través de la movilidad, cuáles son las zonas de dolor y la evaluación de la función nerviosa y muscular en las piernas y los brazos del paciente.

El examen clínico que se realiza en la mayoría de los casos es la radiografía simple, la cual permite observar las vértebras cervicales y determinar el diagnóstico para indicar el tratamiento correcto.

La experiencia médica apunta que cuando los síntomas y el cuadro clínico del paciente ameritan una valoración más exhaustiva, se puede necesitar la realización de exploraciones más severas a través de una Tomografía Axial Computarizada, una Resonancia Magnética o una electromiografía.

Este último estudio se enfoca en el análisis de la conducción nerviosa a través de finas agujas que permiten evaluar el potencial nervioso y visualizarlo en la pantalla.

Este tipo de pruebas se realizan normalmente pasadas 3 semanas de la lesión, que es el momento donde puede apreciarse de manera más detallada el deterioro de los nervios.

Tratamientos para la cervicalgia

El tratamiento a nivel fisioterapéutico y osteopático de los problemas asociados a la cervicalgia contribuye en el control de la molestia y el dolor.

De igual forma suele favorecer de manera efectiva la relajación muscular y mejorar de esta manera la movilidad cervical.

Para lograrlo se debe recurrir a la aplicación de masajes en la zona del cuello o terapias locales a base de calor.

De igual manera, es posible y efectivo realizar duchas con agua a altas temperaturas que la persona pueda tolerar, al momento de levantarse, en la zona del cuello y los hombros durante 10 minutos acompañado de movimientos de flexión y rotación del cuello durante el mismo lapso de tiempo, siempre y cuando el movimiento no genere dolor.

En cuanto a la ergonomía, se recomiendan posturas adecuadas con sillas que tengan respaldo vertical y donde se evite una limitación de la movilidad por mucho tiempo, al igual que se debe evitar levantar una cantidad excesiva de peso.

No es útil como tratamiento conservador de la cervicalgia, la aplicación de calor a través de la colocación de almohadillas eléctricas en casos donde el dolor sea agudo.

Las consultas de Osteopatia y Fisioterapia son una opción excelente para tratar dicha causa.

En cuanto al tratamiento quirúrgico de la cervicalgia, son pocos los pacientes que requieren de una intervención.

Cuando la patología amerite una reducción de la presión en la zona de la médula espinal, o en el caso de que el dolor sea ocasionado por una hernia discal o un estrechamiento del canal vertebral.

En casos donde existan traumatismos puede necesitarse cirugía para evitar la parálisis de la zona afectada, o en aquellos casos donde ocurra una luxación que haga inestable la columna vertebral.

Aunque realizando un tratamiento correcto mediante Osteopatia y Fisioterapia, en muchas de estas patologías se evitarían el tratamiento quirúrgico.

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